EPISODIO 19

 

En este episodio hablamos de la certificación de la ATA, una de las más reconocidas en la industria. Nuestro invitado de hoy, José Arista, está certificado por la ATA y nos cuenta cuáles son los beneficios de obtenerla y cuáles son las mejores estrategias para prepararse.

José estudió ingeniería mecánica en la Universidad Nacional de Ingeniería en Lima, Perú, y luego estudió traducción e interpretación. Por casualidad, conoció a los dueños de una agencia de traducción estadounidense que estaban buscando gente para el puesto de PM, se postuló y finalmente le ofrecieron el trabajo. Después de 5 años (en los que trabajó como PM, traductor in-house y especialista en DTP), José dio el salto a traductor freelance. Cuando llevaba alrededor de 2 años de trabajo independiente obtuvo la certificación de la ATA y esto le abrió muchas puertas.

José trabajó durante varios años como ingeniero mecánico antes de estudiar y dedicarse a la traducción. Mientras trabajaba, tuvo oportunidad de ver muchas traducciones técnicas que no eran del todo claras, principalmente debido al desconocimiento de los traductores en esa área específica. Para él, es evidente que muchas veces existe falta de manejo de la terminología técnica y no se interpretan correctamente los procesos o el funcionamiento de las máquinas. Reconoce que esto se debe, en parte, a que los ingenieros que escriben los manuales no poseen muchas habilidades lingüísticas.

Apenas se graduó como traductor se le presentó la oportunidad de trabajar como PM y no dudó en aprovecharla. Como ingeniero, ya había gestionado proyectos complejos y todo lo que había aprendido le resultó de mucha utilidad. No obstante, la gestión de proyectos de traducción era algo totalmente nuevo y aprendió muchas cosas que no sabía de la industria, además de nutrirse de los feedbacks que leía de los revisores y traductores con los que trabajaba. Su formación y conocimientos previos lo llevaron a inclinarse por la traducción técnica.

Su experiencia como PM le aportó muchas habilidades nuevas, le brindó herramientas para organizarse y le ayudó a ver un panorama de la industria mucho más amplio. Se dio cuenta de que uno de los filtros más importantes que se usan al momento de seleccionar traductores para un proyecto es el de la certificación de la ATA. Para él, cuando uno obtiene la certificación, deja de importar en qué universidad uno cursó sus estudios. Es una de las cualificaciones más importantes que un traductor puede tener y demuestra que ese traductor es bueno en lo que hace.

José recomienda a todos aquellos que deseen presentarse a rendir este examen ganar experiencia traduciendo hasta que uno sienta que la calidad de su trabajo es buena. Se debe practicar mucho. La ATA ofrece muchas pruebas previas al examen con este fin y, lo bueno de esto, es que te dan el resultado y te muestran cuáles fueron los errores. También es muy positivo conversar con personas que ya lo hayan rendido, ya que pueden dar otros consejos según su experiencia. José cree que lo más importante es encontrar la manera de mantener la calma cuando llega el momento de hacer el examen.

El examen se puede rendir en distintas ciudades de EE. UU. pero también en otros países. Hay muchas oportunidades mensuales o, en algunos casos, anuales. Cabe destacar que solo puede rendirse una vez por año, dado que se toma el mismo examen durante el transcurso de todo el año.

 

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