EPISODIO 113 – Interpretar en un centro de COVID-19

La covid-19 llegó para dejarnos a todos patas para arriba, pero también presenta oportunidades y está en uno aprovecharlas. Esto es exactamente lo que hizo Lauren Hammer Aguilera.

Lauren es oriunda de Milwaukee, Wisconsin, EE. UU. Se graduó en 2014 de la Licenciatura en Filología Hispánica en el College of the Holy Cross (Massachusetts, EE. UU.) y apenas se graduó, se mudó a Santiago de Chile para participar en un voluntariado de trabajo social con personas en situación de calle en la capital chilena. Allí estuvo desde 2014 a 2017 y no solo encontró el amor (su actual esposo es un profesor y músico chileno), sino que también encontró una nueva vocación: la interpretación.

Todo sucedió porque un sociólogo estadounidense iba a visitar Chile para documentar y hacer entrevistas en un evento muy particular, el Festival de la Tirana, un festival de bailes religiosos que se realiza en medio del desierto y al que asisten miles de chilenos. Nos cuenta Lauren que el público del festival proviene mayormente de clases bajas y habla una variedad del español chileno que no todos conocen y entienden. Como ella ya hacía un año y medio que trabajaba con personas en situación de calle y dominaba esta variedad de español local, alguien la propuso para oficiar de intérprete. Después de esa experiencia, Lauren sintió que “por ahí iba la micro”, como se dice en chileno puro.

Después de terminar una maestría en Filología Hispánica en el Middlebury College (sede de Madrid) en 2018, se abocó a su segunda maestría, en el Middlebury Institute of International Studies (MIIS), en Monterey, California, pero esta fue en Traducción e Interpretación.

Sobre la maestría dice que le resultó muy positiva, pero también muy difícil, “fue el proyecto académico más desafiante de mi vida, fueron dos años dándome cuenta de lo mucho que no sé”, confesó Lauren.

Como corolario, terminó la maestría en forma virtual, con graduación por Zoom y todo este paquete de complicaciones que la pandemia nos impuso.

Su objetivo era ser intérprete diplomática y de tribunales, y se preparó durante un año para dar el examen oral de interpretación de tribunales en California y el examen de interpretación del Departamento de Estado. Adivinaste: ambos se suspendieron. Todos sus planes de contingencia también se fueron cayendo uno tras otro como naipes. Así que empezó a revisar las ofertas laborales en distintas páginas web y descubrió una búsqueda de intérprete en un centro de pruebas de COVID-19.

El mismo día de su ceremonia de titulación de MIIS, firmó contrato para comenzar el siguiente día como intérprete en el Centro de Pruebas de COVID-19 del Condado de Santa Cruz, ubicado en Watsonville, una comunidad agrícola y mayoritariamente latina, también conocida por ser la capital nacional de la producción de la frutilla.

Su primera opción no era desempeñarse en este ámbito, pero en cuanto vio la oportunidad, no dudó en servir en la primera línea, como dice, sobre todo porque sabe que gran parte de la población latina está en clara desventaja en temas de salud.

De más está decir que interpretar en un centro de testeo donde pasan 160 personas por día no debe ser fácil. Los desafíos son muchos y la población latina presenta sus propias características. Por ejemplo, Lauren nos cuenta que ella debe acompañar a cada paciente hispanohablante durante todo el proceso. Uno de los mayores desafíos es que la mayoría viene “en manada”, es decir, toda la familia completa y extendida. Lauren recibe al primero, hace todo el proceso con esa persona, se cambia el equipo de protección personal y corre a acompañar al siguiente y así sucesivamente con toda la prole. El otro desafío grande es que no puede tomar notas, todos tienen doble nombre y doble apellido, por ejemplo, y ella solo puede confiar en su memoria para retener esa información y otros detalles, como direcciones de email y números telefónicos. Incluso, cuando no está interpretando, ella misma se dedica a traducir los letreros de señalización del centro, ya que algunos están solo en inglés, y alguno que otro traducido dudosamente.

Desde la comodidad de nuestra casa no podemos más que admirar a Lauren y a todas las personas que realizan esta tarea tan imprescindible siempre, y más ahora.