EPISODIO 65 – Traducir cómics

Hasta hace algunos años se pensaba que los cómics eran algo del pasado, que habían quedado opacados por las nuevas superproducciones cinematográficas que dieron vida a esos superhéroes de la infancia. La realidad es que todo esto no ha hecho más que alimentar un nuevo auge del género y con ello la necesidad de traducirlos. En esta oportunidad entrevistamos a Regina López Muñoz, especialista en traducción de cómics.

Ella es licenciada en traducción e interpretación por la universidad de Málaga, donde cursó asimismo el máster de traducción editorial en 2010. Meses más tarde recibió sus dos primeros encargos profesionales y desde entonces se dedica exclusivamente a traducir libros. En su currículo tiene casi 100 títulos traducidos del francés, el inglés y el italiano, en su mayoría de narrativas contemporáneas, memorias y cómics. De estos últimos, supera la veintena de traducciones. Además, junto con otras tres compañeras y amigas, fundó en 2014 un colectivo de traductoras de cómic: Las Cuatro de Syldavia.

Regina supo desde muy pequeña que quería ser traductora literaria. Siempre fue muy lectora y le gustaba mucho la lengua y los idiomas. Confiesa que cuando era niña no leía muchos cómics, pero sí se enamoró de ellos cuando comenzó a traducirlos. Recuerda que cuando empezó a incursionar en esta rama las editoriales le restaban importancia a este género, pero señala que en los últimos años ha habido un renacimiento de la cultura del cómic y cada vez hay mayor interés y conciencia a nivel general.

Si bien existen algunos programas específicos para la traducción de formatos audiovisuales, Regina comenta que este no es el caso en esta disciplina. Las editoriales suelen enviar el libro de cómic en formato PDF y acompañarlo de un ejemplar en papel. Para ella, contar con el libro en formato físico es una gran ventaja, dado que le permite observar la composición y ver cómo fluye la narrativa mucho más fácilmente. La traducción se realiza en un archivo de Word y luego se envía para su corrección y posterior maquetación. Las editoriales suelen contar con su propio maquetador y rotulista.

Como cada rama de la traducción, la traducción de cómics presenta sus propios retos y supone para los traductores constantes desafíos. Algunos de ellos son: el espacio que ocupa la traducción en los globos de diálogo, las onomatopeyas, la estrecha relación entre el texto y la imagen y la presencia de lenguaje oral.

La estrecha relación entre la imagen y el texto obliga al traductor a apelar a su creatividad, dado que ante la presencia de un chiste o una metáfora este se encuentra más limitado. Por otro lado, en relación con las onomatopeyas, Regina indica que es muy raro encontrar onomatopeyas con una equivalencia clara en el idioma de destino, pero sí existen algunos diccionarios o glosarios que sirven de guía o como punto de partida. “Puede haber tantas onomatopeyas como alcance tenga la imaginación de quien la crea, y el traductor tiene que venir detrás y reproducir esa misma imaginación”.

RECURSOS:

Diccionario de onomatopeyas del cómic de Luis Gasca y Román Gubern