EPISODIO 73 – Edición, revisión y corrección, ¿son lo mismo?

No es novedad que los traductores emplean una jerga muy específica en su desempeño diario. Sin embargo, hay muchos términos que se usan de forma cotidiana y que en realidad no se sabe bien qué significan ni cuál es su alcance. En este episodio entrevistamos a Mary Ann Monteagudo Medina, coautora del Diccionario para Profesionales de la Traducción.

Ella posee un máster de traducción institucional y es licenciada en traducción e interpretación. Es traductora pública juramentada nombrada por el Ministerio de Relaciones Exteriores en los idiomas inglés, francés y portugués. Además, es abogada egresada de la Universidad de San Martín de Porres y posee estudios de posgrado en terminología e interpretación judicial, pericias judiciales, derecho comercial y derecho administrativo. Mary Ann tiene más de 25 años de experiencia como traductora e intérprete en el campo jurídico y más de 20 años como docente y expositora en temas de traducción jurídica, derecho comparado e interpretación a nivel nacional e internacional.

Como coautora del Diccionario para Profesionales de la Traducción, Mary Ann comenta este nace a partir de una necesidad. Muchos de los alumnos de la carrera de traducción reciben muy buena formación y se les enseña muchísimo sobre traductología, pero al salir al mercado laboral se encuentran con una jerga totalmente desconocida. Ante esta situación, junto a Rosa Luna, se propusieron crear un material que compilara la terminología usada por los traductores y que brindara definiciones útiles a modo de orientación. Crearon una primera versión, a la que llamaron Diccionario Socioprofesional, y luego, ya con el triple de términos compilados, este se convirtió en el diccionario actual.

El proceso de creación fue largo, pero trabajaron en conjunto y de manera comprometida. Se reunieron una vez por semana durante un año. En una primera etapa realizaron la extracción de términos desde diferentes páginas web de agencias de traducción en distintos países. La etapa que más tiempo llevó fue la redacción de las definiciones, pero lograron sistematizar este proceso de un modo que les permitió avanzar con rapidez y siempre teniendo en mente a los lectores potenciales de la obra: traductores nóveles, profesionales graduados hace algún tiempo con el deseo de actualizarse en la terminología que se está usando y profesores de la carrera de traducción. Si estos últimos pudieran interiorizarse más en lo que está sucediendo en el mercado, podrían formar mejor a los alumnos, enseñarles los términos y presentarles las opciones y servicios que pueden ofrecer, dado que actualmente la traducción es solo uno de ellos.

En este momento, Mary Ann y Rosa Luna están trabajando en un diccionario de fraseología y terminología contractual en español que recoja las colocaciones importantes y en un diccionario para profesionales de la interpretación.

En cuanto a su visión sobre el traductor del futuro, Mary Ann cree que este necesitará estar muy al día. Todo el tiempo surge tecnología nueva y la existente evoluciona. Ella ve al traductor del futuro como un asesor en temas lingüísticos, desde diversas especialidades y en diversos formatos; lo ve como una persona que tiene que tener muchas competencias actualizadas muy a menudo.